Los efectos de una epidemia sobre la vida social y artística en el siglo XVII

La Peste llegó a Europa proveniente de China hacia el año 1340 con los mercaderes de la Ruta de la seda. Aquel primer episodio fue especialmente devastador terminando con la vida de 50 millones de personas de todo el continente. La peste persistió durante siglos con apariciones de nuevos focos.

El desconocimiento sobre la transmisión y el tratamiento de la enfermedad hacía que fuera muy difícil controlar su propagación y recuperar la normalidad social. El comercio y los actos públicos permanecían paralizados y las restricciones sociales convertían a las ciudades confinadas en escenarios de la desolación.

Los ciudadanos quedaban inmersos en el pesimismo más fatal y con frecuencia se entregaban desesperadamente a las plegarias. Es cuando consideramos este hecho que toman valor las producciones artísticas de la época: además de procurar dar esperanza al pueblo, retratan la angustia y el miedo que se sentía en las calles y en las casas. Las piezas del programa MIASMA son obras sacras de tres autores que, precisamente, fallecieron infectados en este desastre milanés de 1630.

Además de presentar la música, nuestro concierto describe cómo se vivió el durísimo episodio con las intervenciones de un actor que, entre las piezas, encarnará a diferentes testigos de la crisis explicándonos sus historias y sentimientos.

Obras de G. B. Fontana, G. P. Cima y D. Castello

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *