«La música no constituye un arte atemporal y socialmente descontextualizado sino que es una práctica artística que cumple siempre funciones muy concretas dentro de la sociedad. De acuerdo con esta idea, la música no refleja sólo el espíritu de una época, sino que también interviene en la configuración de este espíritu, y mucho más allá por tanto, de aquella visión clásica musicológica que la consideraba sólo como expresión de la época».

Estas palabras del musicólogo y periodista austriaco Otto Brusatti (1948) nos sirven para dar el marco conceptual para poder precisar y desarrollar el homenaje que todo seguimos os presentamos. Se trata de un homenaje que, ante todo, quiere incidir y poner de relieve la extraordinaria importancia del trabajo del etnomusicólogo Artur Blasco (1933), un trabajo que es inseparable de la condición de Artur Blasco por ser una de las personalidades más relevantes dentro del campo de la música tradicional y la etnomusicología de nuestro país. La potencia de su trabajo de investigación y recuperación de patrimonio musical oral, desarrollado a lo largo de más de 50 años, especialmente en las comarcas del Pirineo catalán, se erige, así, como un capítulo mayúsculo a la historia de la etnomusicología en nuestro país.

1 La figura de Artur Blasco y la etnomusicología en nuestro país: un aporte fundamental con la obra A pie por los caminos del cancionero

Al hablar de etnomusicología en Cataluña, primordialmente, debemos referirnos a la tarea recopiladora, desarrollada durante el primer tercio del siglo XX, del Archivo de Etnografía y Folklore de Cataluña, impulsado por Joaquim Carreras a partir de 1915 y, especialmente también, de la Obra del Cancionero Popular de Cataluña con un ambicioso objetivo como lo eran la recopilación, el estudio y la difusión de la llamada << música tradicional >> los Países Catalanes. En esta Obra colaboraron prestigiosos especialistas como el musicólogo Higini Inglés (1888-1969), el compositor y también musicólogo Francesc Pujol (1878-1945), así como el reconocido folclorista Joan Amades (1890-1959), entre otros. De alguna manera, esta tarea era la continuación de los trabajos pioneros, del último tercio del siglo XIX, como los de Manuel Milá y Fontanals (1818-1884) en obras como el Romancerillo catalán (1882) o el no excesivamente conocido Romancero popular de la tierra catalana (1893) de Marià Aguiló (1825-1897).

La Guerra Civil y el posterior triunfo del fascismo supusieron un freno absoluto a las tareas de investigación de la música tradicional catalana. Una prueba la constituye el hecho de cómo desde el Instituto Español de Musicología, fundado por el citado Higini Inglés los primeros años de la década de los 40 del siglo XX, impulsó una sección de folklore, impulsada por el brillante etnomusicólogo alemán Marius Schneider (1903-1982), pero que tuvo otros horizontes geográficos con importantes recopilaciones de músicas tradicionales de todo el Estado español, basándose, eso sí, en la metodología y experiencia alcanzadas por la Obra del Cancionero popular.

La situación que ha vivido la búsqueda de la música de tradición oral en la zona pirenaica, con los correspondientes trabajos de campo, viene absolutamente marcada por la mencionada tarea de Artur Blasco y Giné (1933). Si bien es cierto que, en el transcurso de las llamadas << misiones >> desplegadas por la Obra del Cancionero Popular de Cataluña (1922-1936), llegaron al Pirineo estudiosos e investigadores como Joan Amades, Joan Tomás Parés (1896 -1967), Palmira Jaquetti (1995-63) o Maria Carbó, lo cierto es que absolutamente nadie, en años posteriores, se interesó por aquella música pirenaica como tampoco por una sociedad autóctona, rebosante de dificultades como lo podían ser la aislamiento geográfico, las dificultades de comunicación, las condiciones climáticas y, desgraciadamente, hay que decirlo, el olvido de los gobernantes.

Artur Blasco, establecido por razones profesionales en la zona pirenaica, ha podido desarrollar un potente trabajo campo que se concreta en la recuperación de unas 1.600 melodías obtenidas de la mano de unos 300 cantantes informantes provenientes de más de 200 pueblos. Estamos delante, desde un punto de vista musicológico y cultural, de un hito que ya no es sólo exitosa en lo que supone de conocimiento de un patrimonio musical, sino también de un importante testimonio antropológico y etnográfico de lo que era la vida en el Pirineo.

Al importante volumen de los trabajos de campo, una de las características es que estos tienen su testimonio en forma de centenares de grabaciones sonoras y audiovisuales ya que Blasco, junto a la estricta investigación, ha querido que quedara el testigo directo de estos cantantes informantes. Esto, obviamente, hace de estos trabajos de campo no sólo una materialización en forma de ensayo o partitura musical, sino de una posibilidad de conocimiento de cómo fue el preciso momento de recuperación de una melodía y también, claro, del conocimiento directo de los llamados cantantes informantes, gracias a la posibilidad de que en genera la visión, por ejemplo, de una grabación audiovisual.

El conjunto de este importante trabajo ha quedado publicado en la obra A pie por los caminos del cancionero (en 12 volúmenes) que se inició en julio de 1999. En estos momentos este cancionero ya ha publicado los siguientes nueve volúmenes:

Volumen 1- Los Valles de Àneu (Pallars Sobirà).
Volumen 2- Canciones del Cadí, del Moixeró y del Pedraforca (Alt Urgell, Cerdanya y Berguedà).
Volumen 3- Canciones del Ripollès y de la Garrotxa.
Volumen 4- Las Coplas del Peirot. Canción de denuncia del centralismo borbónico al Pirineu.
Volumen 5- La Virgen en cien canciones tradicionales del Pirineu.
Volumen 6- Canciones del Pallars Sobirà.
Volumen 7- Canciones del Alto Urgell.
Volumen 8- El Gallo negre.
Volumen 9- Canciones del Pallars Jussà

Por otro lado, hay que mencionar que en abril de 2015 se presentó la edición audiovisual de este A pie por los caminos del cancionero, en imágenes que a través de 80 DVD puede verse algunos de estos cantantes informantes. El acto fue presentado en el Gran Teatro del Liceo y contó con la presidencia del consejero de Cultura Ferran Mascarell.

1.1 El mundo del acordeón diatónico en el Pirineo y la recuperación impulsada para Artur Blasco.

Artur Blasco, antes de instalarse en la zona pirenaica, viajó muchísimo. Fue en el transcurso de aquellos viajes cuando conoció, en países como Suecia e Islandia, el instrumento del acordeón diatónico con su arquetípico repertorio de valses, polcas y mazurcas, entre muchos otros. Su sorpresa fue cuando, en 1964, en el Paseo Joan Brudieu de la Seo de Urgel, de manera inesperada, pudo escuchar a Ricard Muntaner “El Fiter”, proveniente de Caños de Segre (Lérida) y considerado como el último acordeonista de calle. Aquel encuentro fue, sin lugar a dudas, providencial ya que fue la semilla ya no sólo para los futuros trabajos de investigación mencionados en el capítulo anterior, sino también para una tarea de recuperación del instrumento. Diciéndolo con palabras del propio Blasco:

“el acordeón diatónico había convulsionado la vida social del Pirineo, porque con este instrumento se produjo un incremento de la convivencia entre la gente que vivía en pequeños pueblos y masías. Hasta entonces se encontraban un par de veces al año para las fiestas y se bailaban bailes colectivos, pero con el acordeón diatónico comenzaron los bailes de pareja y la gente reunirse más, a pesar de la Iglesia, que estaba muy puesta en los pueblos. Todo ello se remonta a algunas décadas antes de finales del XIX y la época más intensa sería en tiempos de la Segunda República”2.

Aquel instrumento, aunque progresivamente había sido desplazado por el acordeón cromático, siguió de lo más vivo a la zona del Pirineo catalán, pero también en otras zonas de montaña de Europa como los Apeninos o los Alpes. Aquella encuentro inesperado con Ricard Muntaner fue providencial porque Blasco decidiera emprender la tarea de preservación de una práctica instrumental que estaba en claro peligro de extinción ya que ésta estaba en manos de una generación de músicos que ya no tenía continuadores. Con el fin de perpetuar esta práctica, Blasco impulsó dos importantes líneas de trabajo: la recuperación del repertorio arquetípico que interpretaban estos acordeonistas (polcas, valses, mazurcas, chotis salteados, americanas, arquetas ..) a través de los correspondientes trabajos de campo y, especialmente , la creación de la llamada «Encuentro con los acordeonistas del Pirineo.

1.2 la plataforma del “Encuentro”

La primera «Trobada amb els acordionistes del Pirineu», celebrada el 2 d’agost del 1976, va suposar ja no només l’activació d’un dels certamens de música tradicional convertits, amb els anys, en un dels més antics, sinó també la creació d’una plataforma que va possibilitar el trobament d’aquells instrumentistes que mantenien viva una tradició que, possiblement, podem remuntar al darrer terç del segle XIX. Així, en la mítica nit del 2 d’agost del 1976 hi van participar els llegendaris Ricard Muntané, Josep Jordana “el Comare” de Toloriu, Esteve Tarrés “l’Estevet Sastre” de l’Alzina d’Alinyà; Esteve Ubach “l’Estevet” de la Seu d’Urgell, Climent Julià “el Jaumetó” de Saulet, Francesc Sanvicens “el Ferrer” del Querforadat, entre molts altres.

El primer << Encuentro con los acordeonistas del Pirineo >>, celebrada el 2 de agosto de 1976, supuso ya no sólo la activación de uno de los certámenes de música tradicional convertidos, con los años, en uno de los más antiguos, sino también la creación de una plataforma que posibilitó el encuentro de aquellos instrumentistas que mantenían viva una tradición que, posiblemente, podemos remontar en el último tercio del siglo XIX. Así, en la mítica noche del 2 de agosto de 1976 participaron los legendarios Ricard Muntané, Josep Jordana “el Matrona” de Toloriu, Esteve Tarrés “Estevet Sastre” de la Encina de Alinyà; Esteve Ubach “Estevet” de la Seo de Urgel, Clemente Julià “Jaumet” de Saulet, Francisco Sanvicens “el Herrero” del Querforadat, entre muchos otros.El más importante, sin embargo, llegó en 1981 cuando Artur Blasco presentó una ponencia en el I Congreso de Cultura Popular y Tradicional Catalana donde puso negro sobre blanco sobre el estado de los trabajos de investigación desarrollados hasta ahora. Aquella presentación despertó el interés del consejero de Cultura de ese momento, Max Cahner, y éste en facilitó la compra de seis acordeones diatónicos. Con aquellos instrumentos posibilitó a la enseñanza, desde el “Encuentro”, del acordeón diatónico. Sin lugar a dudas, muchos de los actuales instrumentistas de acordeón diatónico no se pueden comprender sin la labor desarrollada desde el Encuentro.

1.3 El Museo del Acordeón de Arsèguel

Como consecuencia natural y lógica de los trabajos de investigación sobre el acordeón diatónico, poco a poco, Artur Blasco ha ido forjando una importantísima colección de acordeones diatónicos que ha acabado conste yendo el actual Museo del Acordeón de Arsèguel. Se trata de una colección de la que el firmante no tiene constancia de la existencia de otra de estas características en su volumen y potencia a nivel mundial. En este Museo, así, podemos encontrar:

1. Acordeones de la época romántica (1840-1845)
2. Acordeones diatónicos de botons
3. Acordeones diatónicos de tecla curta
4. Melodions
5. Acordeones cromáticos de botonadura
6. Acordeones cromáticos de teclat
7. Concertines
8. Bandonions

Evidentemente, otro aspecto a considerar en este Museo es la cantidad de material fotográfico que documenta, visualmente, el testimonio sonoro de lo que fue la práctica del instrumento en la zona del Pirineu.

1.4 Artur Blasco como intérprete

Un último aspecto que, en absoluto, puede pasar por alto es el de cómo Artur Blasco, muy pronto, sintió la necesidad de interpretar y difundir las melodías recuperadas a través de sus trabajos de campo. Es así como, desde la década de los años setenta del siglo XX, lo encontramos en formaciones como Acordeonistas del Pirineo, La aldeanos y, posteriormente, El Pont d’Arcalís. En la actualidad, forma dúo con el guitarrista francés Yannick Lopes.

Uno de los últimos frentes en lo que Blasco ha invertido esfuerzos ha estado en la recuperación del instrumento de El rabequet, un instrumento de cuerda frotada con unos orígenes vinculados a la llamada música culta, pero que con el paso de los años convertirse con un instrumento arquetípico de los pastores. De la mano de sus trabajos de campo, Blasco ha constatado su existencia y presencia en los Pirineos y de ahí que iniciara un proceso de recuperación que le llevó, en 2016, a la publicación de Canciones de mendigos, ermitaños y de otra gente de paso donde Blasco canta y se acompaña de un rabequet de dos cuerdas.

CONCLUSIÓN

Hablar de Artur Blasco es hablar de una de las grandes personalidades de la cultura en Cataluña de la segunda mitad del siglo XX y primeras décadas del siglo XXI. Por muchos años lo siga siendo!

Oriol Pérez i Treviño
Rialp Musical Associació
Novembre 2018


1 Otto Brusatti: Nationalismus und Ideologie in der Musik, Tutzing: Schneider, 1978, pàgina 40
2 Entrevista a Artur Blasco de Maria José Ramos a El Punt Avui. Lleida el 30 de juliol de 2015, pàgina 23. “He tornat a la gent allò que era seu i no ho sabien”